Revolucionarios es una descripción musical del conflicto interno que cada mexicano enfrenta por su supervivencia, y que en su momento se traduce en movimientos sociales como la Independencia de 1810 y la Revolución de 1910; es la esencia, el Ometéotl expresado a través de la lucha de contrarios del yo interno: Tezcatlipoca y el yo externo: Quetzalcoátl. Para esta obra el compositor utiliza el estilo del Huapango Arribeño que confronta dos agrupaciones musicales que luchan poética y musicalmente para demostrar sus mejores habilidades creativas. La cantata Revolucionarios está basada en este enfrentamiento musical; escritos con la maestría poética-popular de Guillermo Velásquez, un narrador relata los momentos más importantes de la historia de México complementados por el coro y la orquesta. Esta contienda permite el encuentro de dos tradiciones musicales: la clásica y la tradicional, en donde Víctor Pichardo muestra influencias de compositores como Silvestre Revueltas, Béla Bartók, Igor Stravinsky y John Adams, entre otros.
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La obra musical inicia con llantos microtonales que nacen del más profundo sentimiento de la conquista, acompañados con golpes de tambor reproduciendo un yólotl, corazón latente. La figuración de la danza del Águila Blanca (Izcacuawtli) y los atecocolis ó caracoles marinos, mencionan la presencia viva de la cultura náhuatl injertada en la nueva cultura europea dominante. Una transición con toque de campanas nos llama a despertar del letargo y a acudir al grito de libertad del padre Hidalgo y sus Insurgentes, quienes convocan a la rebelión a través de las voces del coro y la orquesta. Acudiendo al llamado de Hidalgo se toman las armas y la descripción musical de una batalla en Fa menor toma lugar al ritmo sincopado del tradicional 6/8, complementado con un canto de libertad y rematado con un sonoro huapango orquestado.
El segundo movimiento, Andante Solemni, es un “Réquiem a los Héroes”. De una manera dolorosa el compositor y el poeta narran la triste realidad de un movimiento de independencia inconcluso. Una plegaria o alabanza en español y en idioma náhuatl es cantada buscando ayuda en lo divino, dentro del plano espiritual.
Al empezar el tercer movimiento, el Porfirismo y sus hacendados nos regresan a la época de la esclavitud “echando pobres al molcajete”. Como resultado de esta injusticia surgen rebeliones por todo el país, renace el espíritu revolucionario con pensadores como los hermanos Flores Magón y líderes como Madero, Villa y Zapata. Nuevamente la batalla en 6/8 es retomada esta vez en Re menor y con relatos sobre los momentos más importantes de la Revolución de 1910.
Bajo este contexto histórico, el compositor nos traslada hacia el momento actual llevándonos por momentos musicales influenciado por compositores del siglo XX así como del periodo clásico, en un México que sigue en pie pero librando una vez más otra batalla por su supervivencia. Aquí es donde la poesía de Guillermo Velázquez toma mayor relevancia, ya que a través del estricto estilo de una Valona Arribeña ycon un ritmo marcial en 2/4 acentuado con trecillos, describe con décimas el sentimiento actual de muchos mexicanos que como él viven en zozobra tanto dentro del país como en el exterior, esperando un cambio significativo que nos lleve a otro estadío social y cultural. En la última parte de este movimiento y después de recibir un embate sonoro a ritmo de Son Arribeño en 6/8 secundado por un canto a la esperanza en La menor con el coro y un bajo continuo, el final de esta experiencia musical se torna reflexiva, morendo poco a poco en Do mayor, y pronunciado el nombre sagrado de nuestra patria: ¡Mezhíko!
La letra de esta cantata para coro y orquesta fue escrita por el internacionalmente reconocido trovador y poeta huapanguero Guillermo Velázquez, originario de Xichú, Guanajuato. Su agrupación musical Guillermo Velázquez y Los Leones de la Sierra de Xichú han llevado la tradición del Huapango Arribeño por todo el mundo, y en el Festival Internacional Cervantino se han presentado con gran éxito por más de veinte años consecutivos. También han colaborado con importantes músicos como Oscar Chávez, Amparo Ochoa, Jaime López y Guillermo Briseño, entre otros, y agrupaciones musicales como Mono Blanco, Los Morales y Zazhil. En su trayectoria artística cuenta con veintisiete discos grabados.
La instrumentación utilizada para esta obra es: Flauta piccolo, 2 flauta, 2 oboes, clarinete piccolo en Mi bemol, 2 clarinetes en Si bemol, clarinete bajo, 2 fagotes, 4 cornos franceses, 3 trompetas en Si bemol, 2 trombones, trombón bajo, tuba, timbales, 4 percusionistas, arpa, piano, solistas soprano, alto, tenor, y bajo, coro y cuerdas.
La partitura completa está disponible en formato PDF.
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